Eres mi princesa

Eres mi princesa, mi amada hija, me siento muy orgullosa de ser tu madre. Eres ya una mujer de grandes valores, capaz de llevar una vida limpia, sincera y amable.

Carta a mi hija,
Querida hija:

Mi princesa, mi niña, sabía que llegaría el día en que crecerías y marcharías por el camino que la vida te deparase… no sé cuál será tu destino y a dónde te llevará, pero siempre recuerda que soy tu madre y que vayas donde vayas llevas mi corazón junto al tuyo, que siempre tendré ganas de abrazarte cuando la vida te trate mal. Cuando veas que tu camino se oscurece seré la luz para que sigas adelante, pues hija mía, habrá mil razones para llorar, pero recuerda que también tendrás mil razones para reír.

No todo es blanco y negro, busca dentro de ti lo que te he enseñado, que eres la dueña de tu vida. Tú sabrás hacer las cosas como mejor te convenga, pero siempre sé buena, sé benevolente a la hora de juzgar y no te dejes llevar por el orgullo.



Me gustaría ver florecer la hermosa mujer que eres;un día serás madre y quiero que sepas que yo siempre estaré dispuesta a enseñarte de lo que yo misma aprendí siendo tu madre. Ojalá mis consejos te sirvan siempre, ahora que tengo edad para dártelos.


Eres mi princesa, mi amada hija, me siento muy orgullosa de ser tu madre. Eres ya una mujer de grandes valores, capaz de llevar una vida limpia, sincera y amable. Cuando trates con la gente, nunca desestimes la compasión y el perdón, pues eso te hará una gran persona ante los demás.

Hija mía, hoy eres bella porque tienes un corazón muy bonito, amas a tus padres, a las personas que te rodean, y amas a Dios. Estas son cosas que no sólo te hacen una persona buena, sino una persona muy especial.

Hoy día la sociedad pasa de todo, tú no lo haces, y eso te hace una gran mujer. Siempre recuerda que hay que dejar que la vida te sorprenda, nunca des las cosas por sentado y trabaja con todas tus fuerzas por llegar hasta la cima, sin atropellar a nadie.

Me haces sentir muy orgullosa de que seas mi hija, la pequeña de los grandes sueños. Sé que todo cuanto te propongas lo vas a conseguir, porque eres una valiosa mujer de presente y futuro.

Te amo más que a mi propia vida.

Quisiera estar siempre disponible para ti, para aconsejarte en todo cuanto me puedas necesitar, abrazarte con todo mi corazón, acariciar tus cabellos y darte la paz que necesitas...

Siempre que me necesites, muy cerca de ti me encontrarás. Y cuando necesites caminar libre, a lo lejos te miraré, caminando segura por la vida, y haciendo frente a la vida como la gran mujer en que te has convertido.

Te amo mi princesa, mi hija...
Tu madre.
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