Una amistad sincera y eterna.


Mi gran amigo:

Son precisamente este tipo de pequeños placeres los que hacen de la vida lo que es, por que nos ayuda a darnos cuenta de quienes son todas aquellas personas que realmente se preocupan por nosotros, y que nos ofrecen un cariño verdadero que no se verá afectado por el paso del tiempo.

Cartas de amistad, Cada vez que te miro a los ojos, vuelvo a ver a aquel niño travieso con el que compartía las interminables tardes de juego después del colegio, con el que siempre estaba haciendo planes de futuro, y con el que soñaba sin estar dormido.
Nuestra amistad nació en la mente de dos inocentes niños, y juntos, hemos ido creciendo, pasando por diferentes épocas de la vida, y siempre hemos estado el uno al lado del otro, para cuidarnos, para apoyarnos, y para ofrecernos una amistad sincera que sé que durará el resto de días de nuestra vida.

¿Qué puedo decirte que no sepas ya, mi gran amigo?, por que todos los momentos que hemos pasado el uno al lado del otro, forman parte de los grandes recuerdos de mi vida, que siempre llevaré en un lugar sagrado de mi corazón.

La vida da muchas vueltas, los amigos, van y vienen, pero tú, para mi eres como un hermano: una persona de mi propia sangre, por la que sería capaz de hacer cualquier cosa.

No exagero cuando te digo que te quiero con toda la fuerza de mi corazón, y que lo único que quiero para ti es que puedas pasar una vida feliz, conseguir todos y cada uno de tus sueños, algo que con constancia, y con el apoyo de todas las personas que son importantes para ti, será sencillo de conseguir.

Una amistad sincera y eterna, es una de las mejores cosas que se puede tener en la vida, y por eso, de nuevo, te doy las gracias de todo corazón.



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